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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

LAS CONDECORACIONES EN LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA 251 La Medalla del Deber, se concedía por méritos y servicios de gue-rra destacados, debiendo permanecer, al menos, tres meses en territorio de operaciones, figurar en tres hechos de armas y haber tomado parte en al-guna fase de ellos, desde puestos de gran peligro, o incorporado a fuerzas armadas. Posteriormente se ampliaría a los obreros de las fábricas o talleres aislados que trabajaran para la guerra y se distinguieran especialmente en su esfuerzo. La Medalla de la Segunda Guerra de la Independencia, se otorgaría a los que directa o indirectamente, contribuyeran de modo eficaz en actos o servicios de guerra, a la lucha contra la invasión fascista extranjera. Para las unidades que realizaran hechos muy sobresalientes y de tras-cendencia, se creaban como recompensas colectivas, el Distintivo del Valor Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 251-294. ISSN: 0482-5748 y el Distintivo de Madrid. De igual manera, para los que más se distinguieran por su «entusias-mo y constancia en la defensa de las libertades del pueblo», se establecían otras posibles recompensas, como un arma u objeto de uso militar, en los que se estamparía una dedicatoria de la República a los interesados. Sin conocer los diseños y sus características –siempre con la previ-sión de publicarlos oportunamente– se suceden las órdenes y normas para el desarrollo y aplicación del decreto anterior. Se afianza el criterio de os-tentarse sólo una condecoración de cada una de las ellas, de forma que las que se concedieran repetidamente se representaban por pasadores de oro en la cinta de las medallas o por barras, del mismo metal, colocadas a tres milímetros de distancia en la parte inferior de las placas, inscribiéndose, en pasadores y barras, el lugar y la fecha de la acción, o la fecha de la herida para la Medalla de Sufrimientos por la Patria. Las recompensas colectivas eran independientes de las individuales y éstas se ostentarían en las banderas o enseñas de las unidades a las que se otorgase. También se modifican los tipos de pensiones, que para la Medalla del Valor quedaría en 1.000 pesetas anuales para generales y jefes, 750 para oficiales y 500 para clases y soldados y para la Placa del Valor, 2.000 pese-tas anuales para generales y jefes, 1.500 para oficiales y 1.000 para clases y soldados. A principios de abril de 1938 se delega en los jefes de Ejército la facultad de conceder las medallas del Deber, del Valor o de la Libertad y determinados ascensos en el campo de batalla a todos los que se distinguie-ran de modo extraordinario. Siempre dando cuenta diaria de todo ello para su oportuna confirmación en el Diario Oficial.


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