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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

276 ANTONIO PRIETO BARRIO Por tanto, la opinión del Negociado es: Que debe mantenerse íntegro el decreto de recompensas citado de 5 de marzo de 1937, así como las normas para su aplicación aprobadas por OC de 16 de mayo siguiente (DO núm. 122) por lo que respecta a la restricción establecida en los ascensos por méritos de guerra. Éstas no deben otorgarse, sobre todo si se trata de un oficial o jefe, más que en casos excepcionales y una vez bien probadas las condiciones de verdadera excepcionalidad del individuo en todos los órdenes, aquilatándo-los estrechamente con arreglo a la norma 5ª de la mencionada orden circular. No es posible que en solo acto en el campo de batalla pueda ser revelada la verdadera capacidad del combatiente. Puede si destacarse un rasgo de la misma y en este caso con arreglo al artículo tercero del proyec-tado decreto la revalidación del ascenso habría de depender de la mayor o menor preparación técnica del individuo, que cristalizaría, sin duda, en la Escuela de promoción de Mandos a favor siempre de los profesionales procedentes de Academia, lo cual tendría que producir el natural malestar en los demás jefes y oficiales del Ejército Popular nacidos de la masa del pueblo que no posee aquella preparación, prestándose además el proce-dimiento a que por error involuntario en la apreciación del mérito en el campo de batalla el beneficio no recaiga, a lo mejor, en quien más se lo merezca. Por ello, la información previa, prevenida en dicha norma 5ª, que ha de probar plenamente el mérito, así como la capacidad del individuo para mandos superiores durante todo el periodo, son, si se hace con jus-ticia, la mejor garantía de que no se caerá en errores lamentabilísimos que tanto daño producen en la moral de los combatientes. Preferible es cien veces suprimir en absoluto todas las recompensas, antes que exponerse a caer de nuevo en los errores de otros tiempos que, no cabe duda, influyeron enormemente en la desdicha que sufre la Patria en estos momentos. Para los casos en que el indicado proyecto de decreto considera justo otorgar en el propio campo de batalla empleos en campaña, tenemos esta-tuida la Medalla de la Libertad que por su importancia y por lo que significa sustituye perfectamente a la antigua Medalla Militar y es de tanta considera-ción o más que el propio ascenso en campaña, y de cuya condecoración no se habla, en el mencionado proyecto. Estima, pues, el Negociado, salvo mejor opinión, que tampoco es de gran necesidad la creación de la Medalla de Mérito Militar, puesto que como recompensas inferiores, si se quiere que existan, son bastante los distintivos honoríficos proyectados por el Estado Mayor Central. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 276-294. ISSN: 0482-5748


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