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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

EL ATÍPICO VERANO DE 1914: VIEJAS DECISIONES EN LAS… 29 convertirse en Estados propios. Quizá por ello, pese a que era obvio que con este suceso llegaba a Europa una nueva crisis internacional, el asesinato de Francisco Fernando no pareció perturbar en principio la tranquilidad estival52. Las potencias europeas se habían acostumbrado a contener la inestabilidad en los Balcanes a lo largo del siglo XIX, región que se convirtió en uno de los escenarios más conocidos de la denominada “cuestión de Oriente”. El amplio entramado de intereses enfrentados que se dieron cita en la región, justificados en buena medida en argumentos que apelaban a la irracionalidad de senti-mientos como el prestigio o la nacionalidad, había creado el consenso tácito de posponer una y otra vez el desmembramiento del débil Imperio Otomano mediante el recurso a rectificaciones territoriales que nunca satisficieron a to-das las partes por igual. Turquía y Serbia eran las caras opuestas de la misma moneda: mientras que el “hombre enfermo de Europa”, poseedor de la sobe-ranía nominal en toda la región, apenas pudo retener el control efectivo sobre un pequeño territorio al otro lado del Bósforo, incluso después del prometedor cambio que pareció anunciar la revolución de los Jóvenes Turcos en 1908, Serbia se presentaba como una potencia media regional ansiosa por afianzarse en su papel de “banderín de enganche” del nacionalismo eslavo. Si bien las diplomacias europeas tuvieron la mirada puesta en el re-parto de las colonias asiáticas y africanas desde los años 80 del siglo XIX, los Balcanes se mantuvieron relativamente tranquilos. Pero después de que muchas de las incógnitas se fueran solucionando, o al menos aplacando, las cancillerías europeas volvieron a dirigir su atención a Europa oriental como objetivo prioritario. No resulta extraño afirmar que el desenlace de la crisis bosnia (1908-1909) y de dos guerras balcánicas sucesivas (1912-1913) afec-tó a, y en buena medida estuvo motivado por, los intereses estratégicos de las grandes potencias europeas53. Austria-Hungría y Rusia poseían intereses directos y antagónicos en la región. La primera miraba con recelo, muy especialmente después de las últimas guerras en los Balcanes, el engrandecimiento de Serbia, ya que ello podía provocar nuevas fluctuaciones de las minorías étnicas que habitaban a 52  HASTINGS, Max: op. cit., p. 59. Según algunas visiones de la época, nada parecía indicar que se fuera a aprovechar el suceso para llevar a cabo una acción política contra Serbia. ZWEIG, Stefan: op. cit., p. 278. 53  RENOUVIN, Pierre: op. cit., p. 159. El protagonismo de las grandes potencias europeas en el desarrollo de los acontecimientos en los Balcanes es un lugar común de la historiografía internacionalista, al considerar que los imperios europeos adoptaron en general la peligrosa táctica de inflar o aplacar los sentimientos de las minorías nacionalistas en función de sus propios intereses. Sobre las guerras balcánicas de 1912-1913 y sus implicaciones de cara al fatal desenlace un año después, vid. HALL, Richard C.: The Balkan Wars 1912-1913. Prelude to the First World War, Routledge, London/New York, 2000. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 29-56. ISSN: 0482-5748


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