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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

EL ATÍPICO VERANO DE 1914: VIEJAS DECISIONES EN LAS… 31 Por otro lado, Alemania se había decidido a reforzar la unión con su único aliado fiel, Austria-Hungría, lo que implicaba indirectamente adoptar una política más activa en los Balcanes. De hecho, su definitivo respaldo a la Monarquía Dual en su acción unilateral con respecto a Bosnia en 1908-1909 sentó un precedente digno a tener en cuenta. Del mismo modo, a partir de 1907 Alemania se decidió a reforzar su influencia económica y política en el Imperio Otomano, línea que se remontaba a 1899 con la fundación de la Anatolische Eisenbahn-Gesellschaft, origen de la construcción del atractivo ferrocarril de Bagdad56. Todo ello se produjo después de que hubiera que-dado constatado el fracaso de los medios de la Weltpolitik, la gran apuesta de la política exterior alemana desde los años 90 del siglo XIX. Sus fines no habían sido nuevos –conseguir un status de potencia mundial–, pero las formas elegidas –sacrificio del equilibrio europeo mediante una arriesgada combinación de pruebas de fuerza e intentos de cooperación diplomática– echaron por tierra los planes alemanes. El difícil acomodo de este gigante centroeuropeo en la jerarquía de potencias y numerosos errores de cálculo y de percepción terminaron despertando el recelo del resto de potencias euro-peas, coadyuvando a la carrera armamentística y naval y al afianzamiento de una sensación de “cerco” diplomático en los círculos políticos berlineses57. En suma, en un sistema internacional de rivalidad intensa basado en el equilibrio de alianzas opuestas y después de tres crisis balcánicas en poco más de cinco años, los Balcanes se presentaban a la altura de junio de 1914 como el principal escenario en el que las principales potencias europeas lucharían por consigo para el sistema internacional. ARÓSTEGUI, Julio: La Europa de los imperialismos (1898-1914), Anaya, Madrid, 1991, p. 70; CAVA, María Jesús: “Las alianzas europeas y la paz armada, 1890-1914”, en PEREIRA, Juan Carlos (coord.): Historia de las relaciones internacionales contemporáneas, Ariel, Barcelona, 2009, pp. 260-262. En este sentido, en torno al debate historiográfico sobre la fortaleza o debilidad del edificio diplomático de Bis-marck, vid. HAMEROW, Theodor S. (ed.): Otto von Bismarck and Imperial Germany: A Historical Assessment, D. C. Heath & Co, Toronto, 1994. 56  BORN, Karl E.: op. cit., pp. 223-224; ZORGBIBE, Charles: op. cit., pp. 66-67. 57  Sobre los fundamentos generales de la Weltpolitik alemana, BORN, Karl E.: op. cit., pp. 185- 189, 224-236; HILDEBRAND, Klaus: Das vergangene Reich. Deutsche Außenpolitik von Bismarck bis Hitler, Deutsche Verlags-Anstalt, Stuttgart, 1995, pp. 227-243; SCHIEDER, Theodor: op. cit., pp. 110-129. Uno de los motivos del fracaso alemán fue sin duda el meca-nismo colegiado en la toma de decisiones, que obligaba a conciliar las opiniones del káiser, del canciller, del secretario de Estado y de los consejeros personales, incluyendo a un nutrido grupo de militares. En la crisis de Agadir de la segunda mitad de 1911 se observaron las con-secuencias negativas que se podían derivar de este modelo de toma de decisiones: mientras el canciller Bethmann-Hollweg hizo siempre gala de un talante negociador, el secretario de Estado Kinderlen-Wächter actuó por libre y movido por sus propias ambiciones políticas. MOMMSEN, Wolfgang J.: “Domestic factors in German foreign policy before 1914”, en Imperial Germany 1867-1914..., p. 176; HILDEBRAND, Klaus: op. cit., pp. 260-265. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 31-56. ISSN: 0482-5748


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