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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

34 ARÁNGUEZ, JOSÉ CARLOS - CORRALES, DAVID - MORALES, JOSÉ MANUEL Rusia se hicieron periódicamente desde el verano de 1891. La fecha en que se produjo el encuentro, en vísperas del ultimátum austrohúngaro a Serbia, le añade un interés histórico especial: ¿se decidió en la capital rusa la actitud a seguir por Francia y Rusia para salvaguardar la integridad de Serbia frente a las Potencias Centrales? Por desgracia son escasas las evidencias en torno a este acontecimien-to trascendental, lo que no deja de llamar la atención si se tiene en cuenta la tendencia progresiva a levantar el secreto de mucha documentación compro-metida para los Estados implicados en la Primera Guerra Mundial a lo largo del siglo XX. Por ello sigue siendo una incógnita la información manejada en esta cumbre, que reunió de parte francesa a Poincaré, René Viviani, jefe del Gabinete y ministro de Exteriores, y Maurice Paléologue, embajador en Rusia; y de parte rusa a Sergéi Sazónov, ministro de Exteriores, y al propio zar Nicolás II. Parece probado que existió en las conversaciones un ambien-te de suma expectación por los sucesos balcánicos, a juzgar por las gestiones personales de Paléologue, ferviente defensor de la alianza anti-alemana66, o por el desciframiento por parte de Rusia de la clave telegráfica usada por Viena en los mensajes intercambiados con su embajada en San Petersburgo, de lo que pareció intuirse que algo se estaba tramando en Austria-Hungría67. Otras referencias indirectas al encuentro franco-ruso, como la carta escrita por Paléologue en 1936 al historiador francés P. Renouvin o las anotaciones del agregado de la embajada francesa en San Petersburgo Louis de Robien, apuntan hacia una doble dirección: por un lado, la conciencia que todos tuvieron a la altura de esos días de julio de la gravedad de la situación; por otro, la posibilidad de que Poincaré ofreciera todo su apoyo a Rusia en caso de guerra inminente, lo que no dejó nunca de encerrar, como bien se ha di-cho, su temor a la debilidad rusa68. La matizada normalidad existente en la Triple Entente fue tanto más aparente cuanto el foco se desplaza a las Potencias Centrales, en las que to-dos los mecanismos se pusieron desde el principio en marcha para organizar 66  Vid. CLARK, Christopher: op. cit., pp. 499-518. 67  JOLL, James: The Origins of the First World War, Longman, New York, 1984, p. 12. 68  TRACHTENBERG, Marc: “French Foreign Policy in the July Crisis, 1914: A review Ar-ticle”, en H-Diplo/ISSF Esssay Series, nº 3, 2010, pp. 4-6, http://www.h-net.org/~diplo/ ISSF/3-Trachtenberg.pdf 30/10/2014. Ahondar en esta reunión serviría para sacar a Francia de su papel pasivo en la Crisis de Julio, aparentemente sepultada por las decisiones tomadas por Rusia o Alemania. Frente a la perspectiva de una Francia a remolque de los acontecimien-tos, defendida en KEIGER, John: France and the Origins of the First World War, Macmillan, London, 1983; o ÍD.: Raymond Poincare, Cambridge University Press, Cambridge, 1997, la interpretación del papel activo de la política y el ejército francés en la crisis ha sido reciente-mente resaltada por SCHMIDT, Stefan: Frankreichs Außenpolitik in der Julikrise 1914: Ein Beitrag zur Geschichte des Ausbruchs des Ersten Weltkrieges, Oldenbourg, München, 2009. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 34-56. ISSN: 0482-5748


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