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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

EL ATÍPICO VERANO DE 1914: VIEJAS DECISIONES EN LAS… 35 una respuesta firme y consensuada a la provocación de Serbia. Partiendo de la sospecha de que el gobierno serbio de Nikola Pašić sabía de los pre-parativos del asesinato de la pareja real, o incluso había estado detrás del mismo, Austria-Hungría decidió dirigirse a Alemania en busca de respaldo, y con no poco éxito. La misión liderada por el diplomático Alexander Ho-yos enviada a Berlín obtuvo de Guillermo II, en la reunión del 5 de julio, el conocido “cheque en blanco”, con el que el imperio alemán se comprometió a respaldar incondicionalmente las acciones que Austria-Hungría decidiera emprender contra Serbia. Este nuevo impulso a la Dúplice Alianza, la úni-ca superviviente de los sistemas bismarckianos que se había renovado sin interrupciones desde 1879 –si exceptuamos la Triple con Italia, país que llevaba adoptando una postura ambigua desde comienzos de siglo–, alentó a Viena para ir preparando desde el 14 de julio un ultimátum a Serbia, cuya redacción finalizó el día 1969. La dureza de las acciones de Alemania y Austria-Hungría en esta pri-mera etapa de la Crisis de Julio requiere una detenida y contextualizada expli-cación. Es sabido que buena parte de la historiografía ha atribuido la responsa-bilidad principal de los sucesos de julio a Alemania, en concreto a los riesgos que asumió con el “cheque en blanco”. Fracasadas las últimas conversaciones de limitación de armamentos con Inglaterra en febrero de 1912, que incluye-ron una visita del ministro de la Guerra británico Richard Haldane a Berlín, el Estado Mayor alemán comenzó a mostrarse cansado de obtener soluciones provisionales a golpe de crisis y se fue convenciendo de la necesidad de una guerra preventiva e inmediata en los Balcanes70. Pese a lo que de verdad hay en esta afirmación, la contribución alemana a la espiral bélica en julio de 1914 ha sido matizada sobre la base de tres argumentaciones. La primera se centra en las propias motivaciones de los alemanes para adoptar la línea dura del “cheque en blanco”. Existen evidencias que apuntan ha-cia una percepción de la debilidad militar de la alianza germano-austriaca con respecto a la Triple Entente y las desventajas que traería consigo una guerra ge-neralizada. Sobre esta base, el “cheque en blanco” habría sido concebido como una manera de amedrentar a Rusia, de cuya capacidad militar también se descon-fiaba a la vista de su débil comportamiento en las anteriores crisis balcánicas, y 69  MACMILLAN, Margaret: op. cit., p. 669; MOMBAUER, Annika: “A Reluctant Military Leader? Helmuth von Moltke and the July Crisis of 1914”, en War in History, vol. 6, nº 4, 1999, p. 427. Es curioso advertir cómo la historiografía considera que uno de los factores que más pesó en Austria-Hungría para retrasar la redacción del ultimátum hasta mediados de julio fue la cosecha, de la que dependía la economía escasamente industrializada de la monarquía. 70  MOMMSEN, Wolfgang J.: op. cit., pp. 183-187. Éste sería el “pecado original” de la política alemana: no querer de entrada una guerra generalizada, pero asumir y prepararse para su llegada. HASTINGS, Max: op. cit., pp. 86-87. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 35-56. ISSN: 0482-5748


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