Page 43

REVISTA HISTORIA MILITAR 117

42 ARÁNGUEZ, JOSÉ CARLOS - CORRALES, DAVID - MORALES, JOSÉ MANUEL forma a Francia, adoptó en estos momentos críticos de la crisis una conducta contradictoria. Al mismo tiempo que quiso convencer al Gobierno de la necesi-dad de que Inglaterra entrase en la guerra llegado el caso91, trató de evitar que la crisis balcánica se desbocara. Recurrió para ello a dos mecanismos. Por un lado, aprovechando el breve lapso de tiempo transcurrido entre la contestación serbia al ultimátum de Austria-Hungría y la definitiva declaración de guerra, propuso mediar en el conflicto en forma de conferencia multilateral a cuatro con Francia, Italia y Alemania –lo que ésta rechazó inmediatamente– y de presión directa a Berlín para que frenase a Austria-Hungría –esta fue la inspiración de la propues-ta Halt in Belgrade–. Por otro lado, Grey pretendió disuadir y relajar el ambiente a través de un procedimiento a caballo entre lo que su Gobierno y sus conviccio-nes le sugerían, es decir, afirmando ante los embajadores de Francia y Alemania, Paul Cambon y el príncipe de Lichnowsky, lo contrario de lo que deseaban oír: al primero le aseguró que Inglaterra no se vincularía con nadie en el continente; y al segundo le afirmó que, de continuar la escalada de tensión y las provocacio-nes alemanas, Inglaterra tomaría decisiones ejemplares con rapidez92. Todo este conjunto de actuaciones en esta semana crucial de la Crisis de Julio, en la que la línea entre la paz y la guerra se volvió más difuminada que nunca, ha dado lugar a diversas valoraciones, interpretaciones y controversias, de las que se pueden destacar las dos que confrontan la actitud y las decisiones tomadas por Alemania y por los dos “polos” del sistema internacional, Inglate-rra y Rusia: (a) ¿qué influyó más sobre la toma de decisiones de Alemania: las informaciones sobre la inminente movilización rusa o las contradictorias pro-puestas que procedían de Londres?, lo que lleva a contemplar hasta qué punto el riesgo corrido por Alemania en la crisis con respecto a Austria-Hungría se hizo sobre la base de la previsible neutralidad británica; y (b) ¿se podría haber evitado la guerra en el caso de que Inglaterra hubiera dudado menos y se hubiera comprometido antes con la Triple Entente?93 Como la historiografía no ha lle-gado, ni quizá llegará, a un consenso y tan sutiles parecen las diferencias apun-tadas, parece más lógico pensar en que la acumulación de errores de percepción y de cálculo contribuyó a crear un efecto contrario al que muchos persiguieron en esta segunda fase de la Crisis de Julio, la pacificación. 91  De momento, solo se pudo ordenar a Winston Churchill, primer Lord del almirantazgo, que reconcentrara la flota británica en el Canal de la Mancha. JOLL, James: op. cit., p. 16. 92  JOLL, James: op. cit., pp. 15-16; VALONE, Stephen J.: op. cit., p. 408. 93  Estos interrogantes han sido abordados por MOMBAUER, Annika: “A Reluctant Military Leader?...”, pp. 439 y en una interesante réplica entre especialistas sobre la Crisis de Julio: LEVY, Jack S.; CHRISTENSEN, Thomas J.; y TRACHTENBERG, Marc: “Mobilization and Inadvertence in the July Crisis”, en International Security, vol. 16, nº 1, 1991, pp. 189, 198-201. Sobre la responsabilidad británica, la divergencia de pareceres más reciente se en-cuentra en las obras de Niall FERGUSON y la reciente de Max HASTINGS. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 42-56. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR 117
To see the actual publication please follow the link above