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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

44 ARÁNGUEZ, JOSÉ CARLOS - CORRALES, DAVID - MORALES, JOSÉ MANUEL La primera estuvo protagonizada por Bethmann-Hollweg. Una vez que la guerra austro-serbia era un hecho –no así las acciones militares, pues no se puede perder de vista que la movilización austriaca aún no había sido decretada– y habiendo llegado a Berlín la noticia de la movilización parcial del ejército ruso, el canciller instó a Viena en la noche del 29 al 30 de julio a que aceptase la mediación de las grandes potencias y la apertura de un proceso de negociación. Influyó en este sorprendente golpe de timón a la po-lítica alemana la llegada de un telegrama del embajador alemán en Londres con un nuevo mensaje de Grey a última hora del día 29. Éste continuaba con su estrategia disuasoria, aunque en esta ocasión se observaba un tono más serio: si Francia o Inglaterra se vieran salpicadas por un conflicto desenca-denado por Alemania, el gabinete inglés consideraba que “no sería factible permanecer al margen”96. La esperanza de un giro en los acontecimientos no duró mucho. Para empezar, los reducidos límites que le quedaban a la política en contraposi-ción a la inminencia que exigían los planes militares tuvieron ocasión de evidenciarse ese mismo día, cuando Moltke, movido a la vez por la belico-sidad y el miedo, dejó claro que el reloj corría en contra de Alemania. En un memorándum elevado al káiser y leído también por Bethmann el día 28, el jefe del Estado Mayor argumentó el efecto dominó que implicaría la mo-vilización rusa y observó un claro casus foederis en la posible declaración de guerra de Austria-Hungría a Rusia. Y al día siguiente por la mañana pre-sionó para declarar la movilización general de Alemania sin esperar a una guerra austro-rusa97. Además, la noticia de la movilización general de Rusia llegó a Berlín el día 30 por la tarde, lo que provocó, junto con la lectura del telegrama de Lichnowsky, la ira de Guillermo II, de la que dejó constancia en sus siempre ricas anotaciones al margen de los despachos diplomáticos98. A caballo entre el realismo y la irracionalidad, y antes incluso de haber re-cibido las noticias procedentes de Rusia, de la reunión mantenida entre el ministro de la Guerra Erich von Falkenhayn, Bethmann y Moltke el mismo día 30 salió la declaración del Kriegsgefahrzustand –“peligro de guerra in-minente”–, que sería oficial a la 1 del mediodía siguiente. En la medianoche 96  NORTH, Robert C.: op. cit., pp. 112-113. Frente a la supuesta influencia de la información procedente de Inglaterra, argumento defendido por LEVY, TRACHTENBERG considera que la noticia de la movilización rusa inspiró la maniobra de Bethmann. LEVY, Jack S.; CHRIS-TENSEN, Thomas J.; y TRACHTENBERG, Marc: op. cit., pp. 191-194. 97  MOMBAUER, Annika: “A Reluctant Military Leader?...”, pp. 433-434. 98  Una vez más, salió a relucir su anglofobia, la escasa fiabilidad que le merecía esa “panda de tenderos” que eran los ingleses y su creencia en la existencia de una confabulación europea contra Alemania. NORTH, Robert C.: op. cit., pp. 114-115. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 44-56. ISSN: 0482-5748


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