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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

PINZÓN Y LAS RAÍCES HISPÁNICAS DE BRASIL 117 Fue un proceso que, si bien se vislumbró desde un punto en el océano Atlántico, tuvo su base en tierras del Mar del Sur; desde el espacio andino se realizó la ampliación de horizontes, la expansión del límite de la frontera. Consecuentemente la expedición de Orellana partió desde Quito y la de Ursúa, desde Perú. Las acciones prosiguieron, sin solución de continuidad, en los siglos posteriores aunque con cambio en los protagonistas; fue la acción misional (con frágil apoyo guerrero) con base en el virreinato peruano y en el Reino de Quito así como desde el litoral brasileño; posteriormente y de forma complementaria, desde la cuenca del Orinoco y del Plata.25 Durante más de un siglo se trazaron vectores sobre el cauce amazónico pero no se conoció aquella gran cuenca, estos fueron necesarios para poder lograr un nivel de conocimiento congruente con sus objetivos ya que escaseaban noticias de índole geográfica. Porque era y es, en verdad, una tierra de paradojas que ha sido convertida en un símbolo durante los últimos veinte años; un área secundaria, un espacio que, bajo atractivos lemas pretende aprovechar la oportunidad que ofrecen sus propias carencias y posibilidades. Una marginalidad que ha sido otra de las características dominantes de esta macroregión de casi ocho millones de km2. Una macroregión que había jugado su papel como área de refugio para los indios enemigos de los incas; y, ha sido calificada como marginal por investigadores contemporáneos (siglo xx). En la época colonial tampoco se tenía mejor opinión de tan vasto y difícil territorio; véase, al efecto, la opinión emitida por un virrey del Perú en el siglo xviii cuando se refiere a aquella región: «Los países no conquistados son unas selvas y montañas de difícil tránsito y los llanos muy húmedos, cenagosos y ardientes, por lo que no pueden mantenerse los españoles. Las naciones que allí habitan son bárbaras. No cuidan de cubrir su desnudez y sus casas son tan pobres que nada pierden aunque se las quiten, porque con cuatro palos y unas hojas de árboles en pocas horas fabrican otras en el lugar que les parece. Reducirlos por armas se ha tenido siempre por imposible, respecto de que con mudarse de un lugar a otro e internarse en lo más espeso de la montaña, como lo han hecho en las ocasiones que se les ha buscado, quedan frustradas las diligencias, perdidos los gastos y expuestas muchas vidas por las enfermedades que se contraen».26 25  Fue un trabajo aprovechado por militares y políticos; también sirvió de base para la acción de redescubrimiento de los científicos del siglo xviii, que dieron lugar a descripciones muy perfectas, a un cartografiado muy preciso, a la fijación y fortificación de límites y, asimismo, a la identificación y localización de importantes fuentes de riqueza material (oro, piedras duras y preciosas, minerales ferruginosos, caucho, plantas medicinales, animales salvajes, territorio y más territorio, etc.). 26  Conde de Superunda: Relación de gobierno (1745-1761), BNE, manuscrito 3.133, folio 56 y 56v. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 103-154. ISSN: 0482-5748


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