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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

PINZÓN Y LAS RAÍCES HISPÁNICAS DE BRASIL 137 A continuación, ya en territorio Omagua, sobrepasaron el río Juruá (o de las Barreras); después el Jutaí (o río del Cuzco) y el Javari en una navegación que iba dificultándose progresivamente. Desde aquel lugar48 envió un grupo de avanzada que alcanzó Quito, dando por concluido el primer viaje que remontaba el río Amazonas, en el que la participación del franciscano Brieva, al menos como guía, había sido determinante. Otra cuestión que se ha planteado con frecuencia es la de la difusión documental de aquellas hazañas geográfico-andariegas. El presidente de la Audiencia de Quito (septiembre de 1638) recibió a los protagonistas y fue informado detalladamente, tanto por los portugueses como por los españoles (era la época filipina);49 asimismo se atribuye a Bento da Costa la confección de un mapa del viaje. El mapa, según Laureano de la Cruz, sería del piloto Benito Acosta (Bento da Costa) (Jiménez, 1882, 4: 269); «se hizo por um original contemporáneo del viaje que lo ilustra, pues dibujó, colores, adornos y manera de hacer son de aquella época, y la vaguedad en la extensión, trazado y desembocadura de los ríos, demarcación de lugares, figura de las orillas, y costas, etc.». También lo cree así Antonio León Pinelo (Paraíso en el novo mundo, libro 5: IX y X). Evidentemente, al ser el tercer viaje en cruzar la distancia Quito-Belém con el complemento del retorno (Domingo Brieva y Pedro Teixeira), las aportaciones antropológicas, geográfico-descriptivas, cartográficas, fueron más ricas y precisas que las ofrecidas por los cronistas de las expediciones de Orellana y Ursúa/Aguirre y su repercusión en otras obras durante mucho tiempo es apreciable50 hasta llegar al famoso Atlas de Almeida (1868).51 48  Pedro Teixeira escribió un «certificado» —3 de marzo de 1640— sobre el descubrimiento del Amazonas en compañía de Cristóbal de Acuña (Acuña, 1986, 13-14); ver ms. de Ajuda, ut supra. 49  Teixeira solicitó de los mercedarios de Quito el envío de algunos frailes para fundar en Be-lém; fueron con él los padres Alfonso de Armijo y Pedro y los legos Juan de las Mercedes y Diego de Concepción (Alfonso y Diego murieron en el viaje que comenzó en Quito —16 de febrero de 1639— y concluyó en Belém el 12 de diciembre de 1639). 50  Por otra parte las facilidades, aprovechadas, que daba a la expansión portuguesa en la Amazo-nia permitió, andando el tiempo, ejercitando la doctrina del uti possidetis, incorporar a Brasil la mayor parte de la Amazonia hasta dominar las extensiones que ahora tiene. 51  Y el Amazonas prosigue encantador y sugestivo. La fugaz visión de la desembocadura del Amazonas (Pinzón, 1500) y las dos azarosas travesías de Orellana (1541) y Aguirre (1560) transmitieron una imagen amazónica de enmarañamiento, inmensidad y pobreza. Otros prota-gonistas (jesuitas y franciscanos, dominicos y carmelitas) hicieron progresar el conocimiento geográfico y etnológico de la Amazonia con lentitud pero con entusiasmo sobre las distintas partes del curso durante los siglos xvi y xvii. Entre los protagonistas ya subrayados, Brieva y de la Cruz, superando tamaño récord de dificultades y efectuando una aportación destacable; y aún más en tiempos posteriores. La cartografía lo recoge (el mapa de la Biblioteca Nacional de España y el Arquivo Historico Ultramarino, como ejemplos). Esta trayectoria eclesiástica se consolidó en el xviii cuando en 1707 el padre Samuel Fritz grabó un atractivo mapa ama- Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 103-154. ISSN: 0482-5748


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