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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

EL CUERPO DE CIRUGÍA MILITAR DEL EJÉRCITO A COMIENZOS... 15 Profesiones sanitarias en el siglo xviii Dado que los sanitarios civiles eran los encargados de la asistencia a los militares, conviene comentar, de una forma resumida, cuáles eran las profesiones sanitarias y la formación que recibían. La cúspide la ocupaban los médicos, luego estaban los cirujanos, boticarios y parteras, pero ade-más había un gran grupo sin ninguna formación, que eran los empíricos o sanadores. Los médicos eran los únicos con formación universitaria, pudiendo obtener el título de bachiller o de doctor, aunque como refiere Margarita Moretón Alonso, el principal problema de los médicos del siglo xvii y principios del xviii era «la carencia de conocimientos, la falta casi generalizada de preparación científica, la escasa capacitación laboral, en definitiva, la “desilustración” como fenómeno social». Esta ignorancia de los médicos, mezclada con las tradiciones y la credulidad de la población, comenzó a cambiar con la Ilustración, que propició una adecuada forma-ción científica y clínica de los sanitarios.3 Por su parte los boticarios y la mayoría de los cirujanos carecían de formación universitaria, simplemente aprendían el oficio con un maestro, como cualquier otro trabajador, de hecho no tenían más consideración social que el resto de profesiones ma-nuales, a diferencia de lo que ocurría con los médicos, que tenían mucho prestigio social, estando sus salarios en consonancia con esta posición. En lo concerniente a la utilidad real que tenían los productos confecciona-dos por los boticarios, hay que decir que era muy escasa.4 López Piñero refiere que: «Resultaba imposible aclarar el mecanismo de acción en el organismo de dichos remedios, por lo que su aplicación a los enfermos era en último extremo una práctica empírica, aunque estuviera revestida por interpretaciones especulativas apoyadas en la doctrina de las cualidades opuestas (caliente y frío, húmedo y seco)».5 Tanto médicos, cirujanos como boticarios, una vez concluidos sus es-tudios o formación, debían aprobar un examen en el Tribunal del Protome-dicato correspondiente, que era una especie de reválida de conocimientos, ya que sin la cartilla expedida por el mencionado tribunal, no podían ejercer la profesión. Y, posteriormente, cuando pretendían una plaza hospitalaria o 3  Moretón Alonso, M.: Las profesiones sanitarias en Castilla y León (siglo XVIII). Análisis sociológico y estadístico, Valladolid: Ed. Universidad de Valladolid, 1993, pág. 9. 4  Hasta 1800, que se publicó la Concordia y Reales Ordenanzas para el gobierno de la Facultad de Farmacia, no se transformó la profesión de boticario en carrera universitaria. «Concordia y Reales Ordenanzas para el régimen y gobierno de la Facultad de Farmacia...». En la Impren-ta Real, Zaragoza, 1800. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza (AHPZ). Real Acuerdo, 1800. 5  López Piñero, J. M.ª: Historia de la Medicina, Madrid: Ed. Historia 16, 1990, pág. 116. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 11-72. ISSN: 0482-5748


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