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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

210 MANUEL FERNÁNDEZ NIETO de Tarragona en l575, aunque residente en aquellas fechas en Roma a donde acudiría el escritor en busca de protección hallándola bien en su casa o, por su mediación, en la de Julio Acquaviva, a quien como reconoce sirvió; ahora bien, resulta muy extraño que el escritor, que tantas penalidades y sinsabores sufrió a lo largo de su vida, nunca aludiera a tan ilustre familiar para evitar algunos de sus problemas. Otra opción, difícil de comprobar, es que nuestro autor se trasladara a Italia impulsado por los muchos atractivos, culturales y profesionales, que brindaban estas tierras.5 El poco tiempo que permaneció el escritor al servicio del cardenal le permitió observar personajes, vida y costumbres de un gran palacio, con sus grandezas y miserias, y, tal vez, al-gunas de estas vivencias estén recogidas en episodios de sus novelas. Dejando aparte las posibilidades expuestas, los hechos nos indican que para un hombre de acción, como demostró ser Cervantes a lo largo de su vida, en Italia encontraba la mejor de las oportunidades para medrar en la profesión militar, comenzando, como era habitual en la época, como solda-do. El propio escritor en El Quijote, en la historia del capitán cautivo (I, 39), recoge el refrán que dice: «Iglesia o mar o casa real», como si más claramente dijera: «Quien quisiere valer y ser rico siga o la Iglesia o navegue, ejercitan-do el arte de la mercancía, o entre a servir a los reyes en sus casas … Digo esto porque querría y es mi voluntad que uno de vosotros siguiese las letras, el otro la mercancía, y el otro sirviese al rey en la guerra, pues es dificultoso entrar a servirle en su casa; que ya que la guerra no dé muchas riquezas, suele dar mucho valor y mucha fama». Esta parece ser la verdadera razón por la cual Cervantes, fugitivo o no, decide dejar su entorno y comenzar una nueva vida. Además en Italia, a partir de las campañas militares contra el Ejército francés encabezadas por Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, se habían creado los ter-cios españoles que suponían un cambio drástico en la organización militar pues en lugar de los poblados y lentos batallones6 se formaron unidades de 5  Billi di Sandorno, A.: «El cardenal Gaspar de Cervantes y Gaete, ignorado protector de Miguel de Cervantes Saavedra», en Anales Cervantinos, II, l952, págs. 337-358; López Navío, J.: «Un documento inédito sobre Cervantes», en Anales Cervantinos, IX, l961-62; y Sánchez, A.: «Es-tado actual de los estudios biográficos», en Suma cervantina, edit. por J. B. Avalle-Arce y E. Riley, Londres: Tamesis Books, 1973, págs. 3-24. Sobre este período de la vida de Cervantes escribió Fernando Arrabal un libro titulado Un esclavo llamado Cervantes, Madrid: Espasa, l996, verdadero alarde de fantasía. 6  A finales del siglo xv y principios del xvi, la batalla y el batallón eran nombres de unidades y de formaciones de combate de milicias o reserva que desaparecieron del vocabulario militar Revista de Historia Militar, 115 (2014), pp. 207-242. ISSN: 0482-5748


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