Page 212

REVISTA HISTORIA MILITAR 116

212 MANUEL FERNÁNDEZ NIETO cosas, y a pocos lances dio Tomás muestras de su raro ingenio; y el caballero las dio de su bizarría y cortesano trato. Y dijo que era ca-pitán de infantería por su majestad, y que su alférez estaba haciendo la compañía por tierra de Salamanca. Alabó la vida de la soldadesca; pintóle muy al vivo la belleza de la ciudad de Nápoles, las holguras de Palermo, la abundancia de Milán, los festines de Lombardía, las espléndidas comidas de las hosterías; … Puso las alabanzas en el cielo de la vida libre del soldado, y de la libertad de Italia. Pero no le dijo nada del frío de las centinelas, del peligro de los asaltos, del espanto de las batallas, de la hambre, de los cercos, de la ruina de las minas, con otras cosas deste jaez que alguno las toman y tienen por añadiduras del peso de la soldadesca, y son la carga principal della. En resolución, tantas cosas le dijo y tan bien dichas que la discreción de nuestro Tomás Rodaja comenzó a titubear, y la voluntad a aficio-narse a aquella vida que tan cerca tiene la muerte. El capitán, que don Diego de Valdivia se llamaba, contentísimo de la buena presencia, ingenio y desenvoltura de Tomás, le rogó que se fuese con él a Italia si quería, por curiosidad de verla; que él le ofrecía su mesa, y aún si fue-se necesario, su bandera, porque su alférez la había de dejar presta».9 No es nada sorprendente, por tanto, la decisión del escritor de acudir a Italia para seguir la carrera militar y más teniendo en cuenta el prestigio y fama que habían adquirido, con toda razón, los tercios españoles destacados en el ducado de Milán, en Lombardía, y en los reinos de Nápoles y Sicilia. La llegada de Cervantes a Roma se produce en el momento en que la situa-ción en el Mediterráneo ha empeorado al romper los turcos su tregua con Venecia e iniciar su reivindicación sobre la isla de Chipre hasta conseguirla por la fuerza; además los piratas berberiscos afines, provenientes de Trípoli, Túnez, Argel y Fez impiden la navegación y atacan las costas cristianas, es-pecialmente las españolas, con el constante peligro de vidas y haciendas. En El Quijote (I, 39) también se alude a este momento cuando dice el capitán cautivo: «… y a cabo de algún tiempo que llegué a Flandes, se tuvo nue-vas de la liga que la Santidad del papa Pío Quinto, de felice recor-dación, había hecho con Venecia y con España, contra el enemigo común, que es el turco, el cual en aquel mismo tiempo había ganado con su armada la famosa isla de Chipre, que estaba debajo del domi- 9  Cervantes Saavedra, M. de: Novelas ejemplares, págs. 268-269. Revista de Historia Militar, 115 (2014), pp. 207-242. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR 116
To see the actual publication please follow the link above