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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

214 MANUEL FERNÁNDEZ NIETO marinera que conoció como soldado de Infantería a bordo de las galeras de Sicilia: la navegación de los bajeles turcos, el relato de la tormenta y los afa-nes del arráez para gobernar la nave son presentados con gran realismo. En general se traslucen en todas las descripciones de este relato sus recuerdos personales derivados de la observación directa de los hechos que narra. La atinada crítica de Azorín ante estas páginas apunta: «Cervantes nos da en El amante liberal una sensación honda del mar claro y azul. El hombre que es-cribe estas páginas lleva en sus ojos la visión del Mediterráneo, del Tirreno, del Adriático, Nicosia, Chipre, Corfú, Malta, ¡cómo estos nombres suenan gratamente en los oídos de este hombre nacido en el centro de España».11 Por distintas desavenencias entre los coaligados el inicio de la cam-paña se retrasa, mientras su hermano, Rodrigo de Cervantes, se incorpora también a las tropas y hasta agosto de l571 no llega don Juan de Austria a su destino para ponerse al frente de la Armada como generalísimo de la liga. También en El Quijote (I, 39) se describe este momento: «… y quiso mi buena suerte que el señor don Juan de Austria acababa de llegar a Génova, que pasaba a Nápoles a juntarse con la armada de Venecia, como después lo hizo en Mecina».12 Miguel de Cervantes, en septiembre de 1571, junto con Rodrigo, se halla en el tercio de Miguel de Moncada y en la compañía de Diego de Urbina; ambos hermanos se embarcarán en la galera Marquesa, mandada por Francisco de Sancto Pietro, con rumbo hacia la actual isla de Corfú, en el Mediterráneo oriental. La escuadra cristiana llevaba en van-guardia las naves de Doria, el cuerpo central lo formaban la capitana de don Juan de Austria a la que flanqueaban, a la derecha, la del pontífice mandada por Marco Antonio Colonna y, a la izquierda, la de Venecia mandada por Se-bastián Veniero junto con las de Saboya, Malta y Génova. Pero nos interesa especialmente el escuadrón tercero, situado a la izquierda, dirigido por el veneciano Agustín Barbarigo que junto con naves de Venecia y otros lugares formaban parte de él dos galeras de Doria: la Marquesa y la Fortuna, en la primera de ellas se hallaba como soldado de Infantería Miguel de Cervantes. La razón de la presencia de tropas españolas en la escuadra venecia-na, según comunica en carta (fechada en Mesina a 25 de agosto de1571) el propio don Juan de Austria a D. García de Toledo, se produjo porque: «Hallé aquí a Marco Antonio de Colona con las doce galeras de su Santidad, que están a su cargo, bien en orden; asimismo hallé a Sebastián Vernier, general de la armada de los venecianos, con cuarenta y ocho galeras, seis galeazas y 11  Azorín: Al margen de los clásicos, Madrid: Residencia de Estudiantes, 1915, pág. 110. 12  La referencia de Cervantes es cierta, el 18 de julio de 1571 zarpó de Barcelona la flota manda-da por don Juan y arribó a Génova el 26, partió a Nápoles el 6 de agosto y desde allí a Mesina, en Sicilia, donde llegó el día 24. Revista de Historia Militar, 115 (2014), pp. 207-242. ISSN: 0482-5748


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