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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

EL ASESINATO DE VÍCTOR DARMON Y LA CRISIS HISPANO... 259 emprender cualquier otra operación. El 22 de mayo, realizó el requerimiento de evacuación, pero de Lamoricière se negó a abandonar la localidad y El Guenaoui transmitió su respuesta al sultán. Sin embargo, pocos días después, la llegada en la mañana del 30 de mayo de Sidi El Mamoun Ben Cherif, primo de Muley Abderramán e hijo de su predecesor en el trono, enviado a Oujda por el primogénito del sul-tán al frente de un cuerpo de 500 oudaias de la guardia, dio un vuelco a la situación. Aquella misma jornada, manifestó a El Guenaoui su voluntad de realizar un reconocimiento del campo cristiano con la caballería. El Gue-naoui no se atrevió a oponerse a los deseos de un miembro de la familia imperial y El Mamoun se dirigió a Lalla Maghnia al frente de 2.000 jinetes que terminarían enfrentándose a los franceses, siendo derrotados por el ge-neral de Lamoricière, cuyas tropas los persiguieron hasta la frontera.24 Antes del encuentro, de Lamoricière ocultó la artillería tras una colina. Cuando la caballería marroquí se lanzó al galope contra los galos, ordenó una retirada fingida para atraerla hacia los cañones, los marroquíes cayeron en la trampa y fueron barridos por la metralla, retirándose en el mayor desorden perse-guidos por la caballería francesa.25 Al día siguiente, regresaron para enterrar a sus muertos, sin ser molestados por los galos. Aunque Abdel Kader no tomó parte en aquella lucha, su ambición de que Francia y Marruecos se enfrentaran se había hecho realidad. Des-pués de este episodio, regresó a Argelia para fomentar la insurrección en la retaguardia gala, pero los desastres que habían provocado los anteriores enfrentamientos hacían que las cabilas fueran reacias a arriesgarse a sufrir nuevas desventuras y el líder rebelde terminaría volviendo a Marruecos. Por otra parte, después del combate, en el que los marroquíes habían per-dido alrededor de una cincuentena de hombres, el contingente del sultán permaneció en Oujda durante quince días sin realizar ningún movimiento. Aunque esto podría probar que el ataque ordenado por Sidi El Mamoun había obedecido a un impulso del jerife, fuera o no así, el sultán declaró la yihad contra Francia y envió a su primogénito, Sidi Mohamed, al frente de un importante contingente. Los galos también reforzaron sus efectivos y el gobernador general de Argelia, mariscal Bugueaud, se dirigió a la zona para hacerse cargo de la situación.26 Asimismo, una división de la 24  Bled, V. du: Histoire de la Monarchie de juillet de 1830 à 1848, París: E. Dentu, éditeur, 1879, vol. II, págs. 228-229; Pellissier de Reynaud, E.: Annales Algériennes, París: Librairie Militaire, J. Dumaine, libraire-éditeur de l’empereur, 1854, vol. III, págs. 127 y 128. 25  El Católico, 21 de junio de 1844, pág. 618; El Heraldo, 19 de junio de 1844, pág. 2; 18 de junio de 1844, pág. 3. 26  El Católico, 11 de junio de 1844, pág. 538; El Espectador, 11 de junio de 1844, pág. 4; La Posdata, 11 de junio de 1844, pág. 3; El Clamor Público, 10 de junio de 1844, pág. 3. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 243-282. ISSN: 0482-5748


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