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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

270 JORGE LUIS LOUREIRO SOUTO Después de acuchillar con sus sables a un buen número de jinetes, la vanguardia francesa entró en el campamento desafiando al fuego de la artillería, que solamente pudo hacer una descarga, ya que sus servidores cayeron bajo los sables de los asaltantes antes de que pudieran recargar las piezas. El lugar estaba lleno de jinetes e infantes que le disputaron el terre-no palmo a palmo, pero no pudieron resistir su acometida. Cuando cargó la reserva del 4.º de Cazadores, los galos se adueñaron del campamento, sembrado con los cadáveres de hombres y caballos. Con esta acción, los marroquíes perdieron de un plumazo toda su artillería, sus provisiones, sus pertrechos y sus tiendas. En el bando francés, murieron cuatro oficiales de espahís y alrededor de quince cazadores y espahís, aunque muchos otros resultaron heridos. Mientras tanto, el coronel Morris, que estaba al frente del segundo y el tercer escalón, cruzó de nuevo el Isly al ver que una gran masa de ca-ballería se dirigía contra el ala derecha francesa y atacó a los marroquíes, sosteniendo un desigual combate. Como sus hombres no podían retirarse sin exponerse a sufrir una derrota, lucharon con energía durante más de media hora hasta que el general Bedeau, comandante del ala derecha, des-tacó un batallón de zuavos, otro del 15.º de Ligeros y el 9.º de Cazadores de Orleans, que atacaron a los marroquíes en la zona próxima a las montañas, obligándoles a retirarse. Morris ordenó varias cargas en la garganta por la que realizaban la retirada, enfrentándose los 550 cazadores del 2.º a 6.000 jinetes marroquíes. En el ínterin, la Infantería gala había entrado en el campamento mien-tras los marroquíes se reunían en la orilla izquierda del Isly para lanzar un ataque con la esperanza de reconquistarlo, pero los franceses formaron rápi-damente en la orilla derecha y su artillería disparó abundante metralla contra la enorme confusión de jinetes que confluía en aquel paraje. Seguidamente, la Infantería cruzó el río bajo la protección del fuego artillero y lo mismo hi-cieron los espahís, seguidos de cerca por tres escuadrones del 4.º y el cuarto escalón, formado por dos escuadrones del 1.º Regimiento de Cazadores y otros dos del 2.º Regimiento de Húsares, a las órdenes del coronel Gagnon. Los espahís, bien sostenidos por la Caballería y la Infantería, se lanzaron a la carga y persiguieron vigorosamente a los marroquíes durante una legua. Como era mediodía, hacía mucho calor, las tropas estaban cansadas y se habían cumplido todos los objetivos, Bugeaud puso fin a la persecución, instalándose los franceses en el recién conquistado campamento. Los marroquíes se retiraron completamente derrotados, dejando en el campo de batalla más de 800 muertos. Además, su ejército había perdido todo su material y se calcula que entre 1.500 y 2.000 hombres resultaron Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 243-282. ISSN: 0482-5748


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