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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

292 JESÚS RUIZ DE GORDEJUELA URQUIJO El Regimiento de Caballería de Michoacán y Escuadrón de to-cineros, se repartieron en toda la ciudad en patrullas dobles, y se pusieron centinelas en todas las bocacalles de la plaza y circuito de palacio, para que nadie pasase por la banqueta, y cuatro patrullas de Caballería dobles se destinaron para que estuviesen rodeando dicho palacio. Entre cinco y nueve salieron 10 extraordinarios para varias partes del reino …».18 Aunque los sucesos siguieron el plan establecido por Gabriel de Yer-mo se produjeron movimientos contrarios aunque de poca relevancia. El capitán del Regimiento de Celaya, Joaquín Arias, que se hallaba cerca de la capital con la avanzada de su unidad tras ser reclamado por Iturrigaray, estuvo de acuerdo con el resto de sus oficiales en ponerlo en libertad cuando fuera trasladado al puerto de Veracruz. En la misma capital, la no colabo-ración en los hechos le supuso al capitán Vicente Acuña19 la repatriación, y al coronel del Regimiento del Comercio Joaquín Collá20 la suspensión del mando, siendo relevado por el teniente coronel e importante miembro del Consulado de Comerciantes de la Ciudad de México Gabriel de Iturbe e Iraeta. Collá manifestó que «si se le daba orden para ello con solo las dos compañías de granaderos de su cuerpo disiparía a todos los Voluntarios». Asimismo las opiniones del mayor del Regimiento de Comercio, Martín Ángel Michaus21 (importante comerciante de la capital), le supuso el desti-no forzoso a la Fortaleza de Perote por varios meses. 18  Ídem. 19  Vicente Acuña a mediados de 1812 fue capturado y trasladado al Fuerte de Perote, acusado junto con otros militares y civiles de conspirar contra el Gobierno y tener planes de atacar y tomar el fuerte. La captura se llevó a cabo gracias al informe de un artillero, Cleto Alcántara, quien dio aviso a las autoridades de las intenciones de los conspiradores. Acuña y los demás fueron sentenciados a ser fusilados. Antes de ser llevada a cabo la sentencia, Acuña, apodado «tacones» por sus compañeros de causa, reveló la existencia de juntas masónicas en las que los partidarios de la independencia discutían sus planes contra las autoridades españolas y que conocía «hermanos» tanto en Cádiz como en La Habana y Veracruz. 20  Este último coronel era un importante minero de Huautla perteneciente al Consulado de Mé-xico. En 1804 participó como miembro de una sociedad con las siguientes personalidades del Consulado de Comerciantes de México: Pedro Alonso de Alles, Juan Fernando Meoqui, José Noriega y Martín Michaus. 21  Martín Ángel Michaus nació en la localidad navarra de Lecumberri el 25 de enero de 1758 en el seno de una importante familia local. Michaus se avecindó en la ciudad de México y allí se dedicó al comercio de azúcar y pieles. Posteriormente incrementó su giro mercantil con el comercio de la plata. En 1793 participó en negocios mineros con el coronel Juan Francisco Echarri, navarro como él, en la región de Villa Alta de Oaxaca. En 1804 participó con Collá en la citada fundación de una compañía para el envío de plata desde las ciudades mineras a los puertos de embarque. Desde marzo de 1799 fue miembro del Regimiento de Infantería Urbana del Comercio de la Ciudad de México, llegando a su retiro voluntario en 1813 con el grado de teniente coronel. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 283-314. ISSN: 0482-5748


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