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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

GABRIEL DE YERMO, EL PATRIOTA FIEL 307 Todo esto viene a refrendar la opinión que nos merece este personaje tal como avanzábamos al principio de este texto. Gabriel de Yermo fue uno de los pilares más firmes de la defensa de la Corona española en la Nueva España pero también un hombre avanzado para su época tanto en lo econó-mico Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 283-314. ISSN: 0482-5748 como en lo social. EL FINAL DE UN PATRIOTA Los años siguientes al golpe de Estado, hasta su muerte en 1813, fue-ron momentos difíciles para Yermo. El vizcaíno sintió como las autoridades más importantes del virreinato desconfiaban de él e incluso negaban su pro-tagonismo en la destitución del virrey. A esto hubo que sumar la campaña difamatoria que los acólitos de Iturrigaray, tanto en la Península como en México, centraron en su persona. Yermo no titubeó y dio justa respuesta a sus enemigos: «En los años de 808 y 809 envié a España en los navíos San Justo y San Francisco de Paula 8 mil arrobas de azúcar, siendo las 4 mil del San Justo, el primer donativo que oficiosamente se hizo en América desde la exaltación del señor don Fernando VII a su trono. En agosto de 809 hice un préstamo de 50 mil pesos para la remisión de caudales del gobierno. En octubre del propio año dio mi esposa 2 mil pesos en la suscripción patriótica que promovió con otras cuatro señoras, que produjo 80 mil pesos. En diciembre hice otro préstamo de 12 mil pesos. Contribuí con 500 pesos de donativo para los defensores de Zaragoza. En agosto de 810 contribuí con 2 mil pesos para habilitar de zapatos y otros utensilios a los soldados de la península. En no-viembre di 4 mil pesos para el fondo proyectado con el fin de premiar a los sujetos que más se distinguiesen en las acciones de guerra contra los rebeldes de esta Nueva España. En el propio mes hice al gobierno otro préstamo de 100 mil pesos. En marzo de 811 entregué 2.400 pe-sos para la manutención por un año de 20 soldados en la península. En agosto de 812 hice otro préstamo de 10 mil pesos. Di también 300 tercios de azúcar con 2.400 arrobas, cuyo valor gradúo por lo bajo en 6 mil pesos para las tropas del mando del excelentísimo don Gabriel de Mendizábal. Nombrado vocal de la junta de empréstito de los 20 millones, presenté para este ramo 340 mil pesos en frutos, dinero y bajilla, aunque no fueron admitidos por combinaciones mal hechas de la junta, que en lo personal me fueron tan útiles, que el mismo azú-


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