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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

46 LUIS ALFONSO ARCARAZO GARCÍA ayudantes, destinados en unidades y hospitales, además había un número indeterminado de «colocables», es decir, cirujanos retirados que asistían a los regimientos de milicias, plazas, castillos, cuerpos de inválidos y hospi-tales «de cortísima guarnición», y los retirados en situación de agregados a plazas, número totalmente insuficiente para la cantidad de unidades regula-res e improvisadas que se formaron. La plantilla de cirujanos se componía, mayoritariamente, de licenciados y doctores en Cirugía, pero un tercio se-guían siendo cirujanos romancistas, con pocos conocimientos, y que solo podían ascender al empleo de segundo ayudante de cirugía. Y algo parecido ocurría con los hospitales, que en muchas ocasiones se tuvieron que dejar en manos de las Juntas locales, incluso de particulares. Ante aquella situación crítica, se adaptó la decisión de destinar a facultativos de la Armada para el Ejército, incluso los alumnos de los colegios de cirugía se distribuyeron por las unidades militares. Fue una guerra desordenada y fragmentaria, que afectó gravemente a la organización sanitaria militar, por ejemplo, hay constancia de que el Ejér-cito de Galicia en 1808 tenía un cirujano mayor, José Manuel de Lezcano, pero no el de Andalucía, ni el de Cataluña y en el caso de los protomédicos ocurría algo similar, solo el Ejército de Aragón designó a Ramón Valero Español, situación que comenzó a variar en 1809 con el nombramiento sis-temático de estos cargos. La provincia de Jaén y la guerra Jaén dependía política y militarmente de la Audiencia Territorial y de la Capitanía General de Granada. El principal camino de la provincia era el que la cruzaba de norte a sur, conocido como Carretera General de Andalucía, que venía de La Mancha «por el Visillo a la venta de Cárdenas, se introduce por esta provincia y cruza Sierra Morena por Despeñaperros. Sube las cuestas de Santa Elena hasta llegar a La Carolina y desde aquí a Bailén. En este punto se forman dos ramales, uno que se dirige a Andalucía baja, pasa por Andújar y sale de la provincia introduciéndose en Córdoba por Villa del Río, y el otro que desde Bailén pasa Menjívar, desde aquí a Jaén y desde este punto al Campillo de Arenas». Otra vía de comunicación era el Barranco-hondo, que se precipita desde el desfiladero de este nombre, baja por Montizón, sigue a Aldea-Hermosa, pasa por Linares y llega a Bai-lén, donde se incorpora a la Carretera General de Andalucía, «este camino es carretero y lo cruzaron las tropas francesas en el año 1808 con todos sus Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 11-72. ISSN: 0482-5748


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