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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

LA CONQUISTA DE IBERIA Y EL DERECHO FECIAL. GUERRA Y... 77 en el caso del incumplimiento del Tratado del Ebro en el comienzo de la segunda guerra púnica.3 El collegium fetialium era una agrupación sacerdotal, cuyos miembros se encargaban de velar por el cumplimiento de la declaración de guerra justa, todo ello bajo el amparo de Júpiter Feretrius, advocación protectora de la paz y de los tratados. Este colegio sacerdotal arcaico, de época monárquica, estaba compuesto por veinte magistrados revestidos por un carácter religioso y era el encargado de representar al pueblo romano dentro del contexto internacional, es decir, los feciales cumplían ciertas funciones religiosas, políticas y judiciales. Eran elegidos entre las mejores familias, y ejercían sus funciones durante toda su vida. Probablemente, al igual que la entrada en otros colegios sacerdotales romanos exclusivos, como el de los flamines, las vírgenes vestales, los hermanos Arvales o el Rex Sacrorum, los miembros del colegio fecial fueran elegidos exclusivamente entre la casta patricia. Como todos los sacerdotes romanos, los feciales se acogían a una ley que les eximía de realizar el servicio militar. Los feciales debían cumplir algunas normas estrictas propias de su sacerdocio. Por ejemplo, les estaba prohibido vestir ropas de lana o debían velarse la cabeza para realizar cualquier sacrificio al igual que cualquier oferente. Resultaba una exigencia del ritual de declaración de guerra justa que el sacerdote fecial se presentara en la frontera del país enemigo cubriéndose la cabeza con el filum, o velo de lana. La lana poseía propiedades mágicas por ser la vestimenta típica del hombre primitivo y por haber pertenecido a una víctima de sacrificio.4 En el reglamento o el Derecho de la guerra, el sacerdote fecial atendía las reclamaciones de los aliados, los delitos cometidos contra los embajadores de Roma en pueblos extranjeros, ratificaba los tratados o alianzas, vigilaba el cumplimiento de las diferentes cláusulas de paz y tratados, tenía potestad para firmar la paz o anularla declarando la guerra, 3  Andreu Pintado, J.: «El concepto de guerra justa y la justificación de los conflictos bélicos en el mundo clásico», en Guerra Santa. Guerra Justa. Revista de Historia Militar, n.º EXTRA, 2009, págs. 43-45, 57; Harris, W. V.: Guerra e imperialismo en la Roma republicana 327-70 d.C, Madrid: Ed. Siglo XXI, 1989, págs. 166-167. Sobre religión y milicia en el mundo roma-no, vid. Rüpke, J.: Domi militae. Die religiöse konstruktion des krieges in Rom, Stuttgart: Ed. Franz Steiner Verlag, 1990. 4  Daremberg, MM. CH. y Saglio, E. D. M.: Dictionnaire des antiquités grecques et romaines. Tome deuxième, París: Ed. Librairie Hachette et Cie, 1896, págs. 1.096-1.097. En referencia a la dispensa del servicio militar para los sacerdotes romanos, vid. Plutarco: Cam., 41, 7. Bibliografía complementaria sobre collegium fetialium puede verse en: Montero, S. y Perea, S.: «ROMANA RELIGIO/RELIGIO ROMANORUM. Diccionario Bibliográfico de Religión Romana», en ’Ilu revista de ciencias de las religiones, Monografías, n.º 3, Madrid: Servicio de Publicaciones Universidad Complutense, 1999, págs. 176-177. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 73-102. ISSN: 0482-5748


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