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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

84 MARTA BAILÓN GARCÍA giraba en torno a las posibles anexiones territoriales, a los enfrentamientos y conflictos internacionales. Todo ciudadano, al cubrir su carrera de honores o cursus honorum tenía que cubrir diferentes cargos dentro del Ejército. Parece que la ley fecial se asentó en las tradiciones arraigadas del pueblo romano desde la época más arcaica. Las acciones e instituciones políticas, militares y religiosas que se van creando a lo largo de la historia de Roma, incluso desde sus primeros tiempos procurarán perdurar a lo largo de toda la historia de Roma, aunque se encontraran obsoletas y su sentido inicial de utilización se hubiera perdido. Esto ocurrió con la pervivencia de instituciones políticas como, por ejemplo, la del Senado, cuya presencia nació en época monárquica, siendo una cámara consultiva del rey, y fue transformándose durante las épocas republicana e imperial según los requerimientos y necesidades del momento. Parece que el hecho de realizar declaraciones de guerra sufrió cierta evolución destacable, sobre todo a partir del año 281 a.C., cuando se simplificaron los trámites debido a la distancia cada vez mayor de los territorios enemigos a los que tenía que hacer frente Roma. Cubrir esas dilatadas distancias hacía que los tres viajes rituales recorridos por los sacerdotes feciales (junto con el cumplimiento de los demás plazos prescritos) resultaran demasiado prolongados en el tiempo, además de resultar una carga demasiado pesada. Así pues, las declaraciones de guerra quedaron solamente en manos de los legati senatoriales, es decir, de los delegados o jefes militares designados por el pueblo romano. Aunque se abreviaba en tiempo de tramitación, lo cierto es que el Senado perdía poder de decisión directa sobre la declaración de guerra, puesto que los legados eran los encargados de analizar si el territorio enemigo había cometido afrenta real sobre Roma. El Derecho fecial cayó en desuso, si bien hay constatación de su utilización en ocasiones importantes contra Cartago, en los años 264, 238 y 218 a.C., o contra otras naciones orientales. El ritual fecial fue restaurado, como propaganda política, por Augusto. Se conoce, a través de las fuentes epigráficas, la existencia de diferentes sacerdotes feciales nombrados durante las épocas de Augusto y Servia, aunque parece que dichos cargos se mantuvieron de forma honorífica y nominal.13 Aunque el Derecho y costumbre fecial decayera y se convirtiera en un hábito relacionado con la tradición (debido sobre todo a condiciones prácticas como la de recorrer largas distancias que hacían impracticable la realización pautada y normal del ritual), sí permanecieron ciertos formalismos para 13  Turelli, G.: «Audi Iuppiter» Il collegio dei feziali nell’esperienza giuridica romana, Milán: Giuffrè Editore, 2011, págs. 39-40. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 73-102. ISSN: 0482-5748


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