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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

LA CONQUISTA DE IBERIA Y EL DERECHO FECIAL. GUERRA Y... 87 del tratado habían sido reclamadas a través de los feciales. Fueron enviados a Roma, tal como habían acordado, los feciales y el cuerpo sin vida de Brútulo; éste, con su muerte voluntaria, se sustrajo a la infamia y al suplicio». El historiador, en otro fragmento, relata los mecanismos de extradición, esta vez para un prohombre romano, el cónsul Espurio Postumio, quien es convocado por el Senado para defenderse sobre la acusación de haber pactado una paz deshonrosa para el pueblo de Roma. Al terminar la contienda, el bando romano perdedor se retiró prometiendo redactar un tratado de paz, sin contar con el Senado (pueblo de Roma), ni con el consentimiento fecial, ni con el resto del ceremonial pertinente. Los soldados y altos cargos romanos fueron degradados y vilipendiados por el bando samnita ganador. Por estos motivos el senador Postumio se presentó ante el Senado donde comenzó su exposición: «No se me escapa, cónsules, que se me ha invitado a ser el pri-mero en levantarme y hablar no como un honor sino como una hu-millación, no como senador sino como culpable, de una guerra des-afortunada por una parte, y por otra de una paz ignominiosa … no se les debe a los samnitas ninguna cosa más que nuestra persona. Entréguesenos, desnudos y maniatados, por medio de los feciales; li-beremos al pueblo de obligaciones religiosas, si es que lo hemos com-prometido con alguna, para que ningún obstáculo divino ni humano impida reemprender de nuevo una guerra justa y santa».17 Posteriormente, después del discurso de Postumio, el Senado decidió llevarlo a la región samnita, donde sería entregado a la asamblea para su posterior juicio: «Los feciales, que iban delante, al llegar a la puerta de la ciudad ordenaron que les quitasen las ropas a los garantes de la paz y les ata-sen las manos a la espalda … Después, cuando llegaron a la asam-blea de los samnitas y al tribunal de Poncio, el fecial Aulo Cornelio Arvina habló en estos términos: “Puesto que estos hombres sin el mandato del pueblo de los Quirites hicieron la promesa de que se fir-maría un tratado y por ello incurrieron en falta, por ese motivo, a fin de que el pueblo romano quede libre de un crimen impío, os entrego 17  Tito Livio, IX, 8, 3-7. Los antecedentes de la actuación deshonrosa de los jefes romanos ante el bando samnita pueden verse en Tito Livio, IX, 5-7. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 73-102. ISSN: 0482-5748


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