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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

90 MARTA BAILÓN GARCÍA de verbenarius) encargados de hablar en nombre de Roma. Estos agentes transportaban los objetos rituales fundamentales para realizar la ceremonia fecial de los acuerdos de paz y amistad, es decir, la hierba sagrada del Capitolio (símbolo de Roma), el cetro de Júpiter Feretrius y la piedra ritual de sílex que normalmente se encontraba en el templo del dios. Igual que en la actualidad, las acciones militares, políticas, económicas o cotidianas, se realizaban siguiendo un calendario estacional y temporal. El día se iniciaba al comienzo de la medianoche. El amanecer marcaba el inicio de la campaña militar. En las horas previas, entre la medianoche y el amanecer, se elaboraban las tácticas para utilizar en las operaciones militares. Los tratados o acuerdos de carácter público y oficial no debían realizarse después del mediodía, entre ellos se contaban aquellos que Roma firmaba con las potencias extranjeras.21 El pater patratus daba paso a la lectura de las disposiciones del tratado. Al final de esta lectura se pronunciaba la fórmula ritual fecial, recogida por Tito Livio de la siguiente manera: «Escucha, Júpiter; escucha, pater patratus del pueblo (albano); escucha tú, pueblo (albano). Tal como esas cláusulas han sido públi-camente leídas de la primera a la última según estas tablillas de cera sin malicia ni engaño, y tal como han sido en este lugar y en este día perfectamente comprendidas, el pueblo romano no será el primero en apartarse de ellas. Si es el primero en apartarse de ellas por decisión pública y por malicia o engaño, entonces ese día tú, Júpiter, hiere al pueblo romano como yo ahora voy a herir a este cerdo en este lugar y en este día; y hiérele con tanta más contundencia cuanto mayor es tu fuerza y tu poder».22 Después de haber dicho estas palabras se procedía a realizar el sacrificio ritual, cuya víctima sacrificial siempre era un cerdo. Tras este acto, el tratado quedaba sellado. Parece ser que el cerdo era una víctima habitual en los sacrificios cruentos, remontándose su utilización a tiempos de la implantación de los misterios de Ceres. La inmolación de un cerdo se utilizaba no solo para sellar acuerdos de tratados de paz, sino también para sellar matrimonios, para ceremonias de purificación de la ciudad o lustratio, etc. 21  Plutarco: Q. rom., 84. La distinción entre diferentes tipos de tratados, vid. Fernández Baque-ro, M.ª-E.: op. cit., págs. 157-158. 22  Tito Livio, I, 24, 7-8. La tradición y la fórmula ritual sobrevivieron hasta época imperial. Al-gunos emperadores, encarnando el papel de pater patratus, la citaron y realizaron el sacrificio con un cerdo, como fue el caso del emperador Claudio, vid. Suetonio: Claud., 25, 5. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 73-102. ISSN: 0482-5748


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