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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

92 MARTA BAILÓN GARCÍA aliados de los dos Estados. Ninguna podía intervenir en los asuntos de los territorios aliados de la nación contraria, ni podían atraer a dichas naciones a cambiar de bando aliado. Otro de los principios aprobados entre las dos potencias establecía que los cartagineses no atravesarían el río Ebro dentro de sus contiendas.24 Esta será la causa real, o forzada, que esgrimirán los agentes romanos para iniciar la guerra contra los cartagineses. Estos últimos, tras la primera guerra púnica, al tener limitados sus movimientos en la península itálica y en la zona central del Mediterráneo, comenzaron su expansión hacia occidente, y más concretamente en la península ibérica, fundando emplazamientos tan importantes para la metrópolis como el de Carthago Nova. La adquisición de territorios y la asunción de un prestigio cada vez mayor, dentro de Iberia, suscitaron los recelos de los romanos. Ambas potencias deseaban comenzar el enfrentamiento y buscaban motivos para iniciar la contienda. El emplazamiento de Sagunto se convirtió en el motivo de enfrentamiento que inició la segunda guerra púnica. Roma ofreció su apoyo y su amistad a los saguntinos frente a la amenaza cartaginesa. Cuando los cartagineses ocuparon Sagunto, los romanos les acusaron de cometer dos agravios contra los tratados de paz anteriormente firmados: el ocupar y enfrentarse con una ciudad aliada de Roma y el incumplimiento del Tratado del Ebro. Los romanos juzgaron que la ciudad de Sagunto se encontraba al norte del río Ebro, y por lo tanto, además de quedar bajo su influencia, los cartagineses no podían atravesar la frontera de dicho río. Quizás los romanos confundieron el río Ebro con el río Turia o el río Júcar, o quizás la exposición de la reclamación de incumplimiento del Tratado del Ebro fue la excusa esgrimida por Roma para dar comienzo a la segunda guerra púnica.25 El Derecho fecial se encontraba en desuso, evolucionado hacia el envío de embajadas. Se conoce que en el año 218 a.C. se mandaron dos delegaciones a presentar reclamaciones y a exigir reparaciones a los órganos gubernativos de Cartago. La primera comitiva debió ser de sacerdotes feciales.26 Al no tener éxito en sus peticiones, se retiró a Roma para exponer 24  Polibio, III, 27, 1-10. Sobre un análisis pormenorizado del tratado de paz de 241 a.C., vid. Díaz Tejeda, A.: «En torno al Tratado de Paz de Lutacio entre Roma y Cartago», en HABIS, n.º 2, 1971, págs. 109-126. 25  La cuestión de Sagunto y el incumplimiento del Tratado del Ebro se describen como detonan-tes de la segunda guerra púnica, vid. Polibio, III, 6, 1-3. 26  La primera embajada es mencionada en Polibio, III, 15, 3-5. En torno al año 220 a.C. Aníbal tomó Sagunto y se retiró a Carthago Nova, la ciudad cartaginesa más importante de la pe-nínsula ibérica. Es entonces cuando los romanos atendieron las peticiones de los saguntinos y mandan la primera embajada fecial a Cartagena. Sobre este particular, vid. Giovannini, A.: «Le droit fécial et la déclaration de guerre de Rome à Carthage en 218 avant J.-C.», en Athe-naeum, n.º 88, 1, 2000, págs. 69-116. Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 73-102. ISSN: 0482-5748


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