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REVISTA HISTORIA MILITAR 116

LA CONQUISTA DE IBERIA Y EL DERECHO FECIAL. GUERRA Y... 93 ante el Senado lo ocurrido en suelo cartaginés. El Senado decidió enviar una segunda embajada de prohombres a la Cámara de decisión de Cartago. La réplica de la asamblea cartaginesa a la segunda embajada romana es relatada por Tito Livio, XXI, 18, 4-13: «Ya fue precipitada, romanos, vuestra anterior embajada, cuan-do exigíais la entrega de Aníbal por atacar Sagunto a iniciativa pro-pia; pero esta embajada, hasta ahora más suave de palabra, en la práctica es más dura. Entonces, en efecto, era Aníbal el acusado y reclamado; ahora se nos quiere arrancar a nosotros una confesión de culpa y además se nos exige, como a confesos, una reparación inmediata. Yo desde luego creo que lo que debe inquirirse es, no si el ataque a Sagunto obedeció a una iniciativa pública o privada, sino si fue justo o injusto. Es, en efecto, cuestión nuestra investigar en qué actuó por decisión nuestra y en qué por decisión suya un conciuda-dano nuestro, y tomar medidas contra él: lo único que cabe discu-tir con vosotros es si el tratado permitía hacerlo o no. Así pues, ya que os parece correcto que se establezca qué hacen los generales por decisión oficial y qué por iniciativa propia: tenemos un tratado con vosotros, un tratado firmado por el cónsul Gayo Lutacio, en el cual, si bien se estipulaban medidas precautorias con respecto a los aliados de ambos, nada se estipuló referente a los saguntinos, pues todavía no eran aliados vuestros. Pero, se dirá, en el tratado aquel que se conclu-yó con Asdrúbal quedan exceptuados los saguntinos. En respuesta a esto, yo no voy a decir nada más que lo que aprendí de vosotros. El tratado que primeramente ajustó con nosotros Gayo Lutacio voso-tros dijisteis, en efecto, que no os obligaba porque no había sido con-certado con el refrendo del Senado ni por mandato del pueblo; con-siguientemente, se concertó un nuevo tratado por decisión oficial. Si a vosotros no os obligan vuestros tratados, a no ser los firmados con vuestro refrendo o por mandato vuestro, tampoco a nosotros pudo obligarnos el tratado que Asdrúbal firmó sin nuestro conocimiento. Dejad, por tanto, de referiros a Sagunto y al Ebro y parid de una vez lo que vuestra intención lleva largo tiempo gestando». La decisión última ya se había tomado anteriormente en el Senado, en el caso de no obtener reparaciones, la segunda embajada declararía la guerra a Cartago. El delegado romano ofreció al pueblo cartaginés el ultimátum, aceptado por este último, de la siguiente forma: Revista de Historia Militar, 116 (2014), pp. 73-102. ISSN: 0482-5748


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