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REVISTA DE HISTORIA MILITAR EXTRA COLEGIO ARTILLERIA

EL REAL COLEGIO DE ARTILLERÍA. DE LA FUNDACIÓN A... 117 nalización de la Junta Superior Facultativa como máximo órgano jerárquico artillero; la creación de los escuadrones a caballo y los batallones de tren; y la redacción y puesta en vigor la Ordenanza para la artillería en las posesio-nes de Ultramar. García Loygorri luchó además por otro objetivo desde la Dirección Ge-neral, prioritario para él: la vuelta del Colegio de Artillería desde Baleares a su sede original, el Alcázar segoviano porque consideraba que la mejor forma de que el centro recuperara su tono científico–militar era el regreso a Segovia. Su cariño y admiración por el centro en el que recibió una forma-ción de élite, se manifiesta en las gestiones que culminaron con su retorno: dando las órdenes y los medios para la reparación del edificio, o mandando adquirir un costoso servicio de plata para la capilla. Intentó que el Colegio Artillero volviera a la normalidad y a la situación que gozaba antes de las campañas contra las tropas napoleónicas. Durante la investigación sobre Lo-ygorri, apreciamos en el Director una renovación de la pasión gazoliana por Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2014, pp. 73-134. ISSN: 0482-5748 el Real Colegio. Pero el regreso a la fortaleza segoviana, impulsado y gestionado por Lo-ygorri, se produjo en la inmediata posguerra y en condiciones ciertamente difíciles. Ya en diciembre de 1814 se reanudaron las clases en el Alcázar, con precariedad en cuanto a los medios106. La fortaleza había sido utilizada como depósito de prisioneros por las tropas imperiales con el consiguiente deterioro, que debía subsanarse tan solo a tres meses de la llegada oficial del Colegio al Alcázar. Así, al tiempo que se realizaban trabajos de restauración que mejoraron la infraestructura del colegio y el acondicionamiento de al-gunas salas como Cordón y Piñas107, que se terminaron en 1817 con broche de oro, como veremos más adelante. También se ampliaron los espacios de la fortaleza ocupados por el Colegio porque a la vuelta de Baleares la Compañía de Caballeros Cadetes aumentó de 100 a 150 plazas, lo que de-terminó que ocuparan las habitaciones que fueron del Teniente Alcaide hasta 1808108. Finalmente, tras las obras de unificación del firme de la plazuela, el Rey donó la verja que aún hoy cierra el recinto109. 106  HERRERO FERNÁNDEZ-QUESADA, Mª Dolores: Cañones y probetas en el Alcázar. Un siglo en la historia del Real Colegio de Artillería de Segovia (1764- 1862). Segovia, PAS, 1993. 107  Esta documentación se ha consultado en el AGMS, sección 2ª, división 8ª, leg. 37 y 38. 108  Documento firmado por García Loygorri en Cádiz con fecha 24 de junio de 1812, y que se consultó hace años en la Biblioteca del PATRONATO DEL AL-CAZAR DE SEGOVIA (PAS). 109  La documentación relativa a la verja se puede consultar en AGMS, sección 2ª, división 8ª, leg. 38.


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