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REVISTA DE HISTORIA MILITAR EXTRA COLEGIO ARTILLERIA

22 CARLOS J. MEDINA ÁVILA abierta nuevamente en la ciudad castellana. La orden no llegaría a llevarse a cabo por falta de presupuesto y de artilleros que quisieran sentar plaza “… porque -en palabras del teniente de Capitán general de artillería del presidio- las justicias no guardaban a los artilleros las preminencias concedidas”. Aunque algunos autores afirman que fueron profesores del centro per-sonalidades del prestigio de Giuliano Ferrufino26 y Andrés García de Cés-pedes, pero no parece que la Escuela de Burgos alcanzase un nivel mayor que el de una escuela práctica. En este periodo existieron otras escuelas de artillería importantes establecidas en Málaga –creada pocos años después del establecimiento de la fundición, la más prestigiosa de España, y de la que se tienen escasos datos, pero a la que hace referencia el capitán de artillería Andrés de Espinosa en una carta al monarca en 1582- y en Sevilla. En la ciudad hispalense se fundaron dos escuelas de artillería. La fecha de creación de la primera es inconcreta, si bien en un documento datado en 1589 se expresaba que el Capitán General de la Artillería tenía orden para asentar Escuela de artillería en la ciudad, y se creía que así se había ejecutado por ser la orden muy anterior a la fecha en que se había redactado el escrito27. Ese mismo año Giuliano Ferrufino había llegado a España, siendo enviado primero a Burgos y después a Málaga para proporcionar una formación teórica a los especialistas de la fábrica de munición. Según parece, sus lecciones no debieron dar los resultados esperados y se le ordenó hacerse cargo de la instrucción, por una Real Cédula de 1590, de la escuela para artilleros de tierra de Sevilla. Las materias que se impartían, el funcionamiento de la escuela y el tipo de alumnos que recibían la enseñanza pueden observarse en un documento conservado en el Archivo de Simancas y fechado en Burgos el 8 de febrero de 159228, y que contiene la instrucción del Capitán general de Artillería, Juan de Acuña, destinada a Giuliano Ferrufino. Los alumnos debían ser naturales de los reinos de las Coronas de Cas-tilla y Aragón, tener una edad adecuada y demostrar que habían llevado una buena conducta, que eran buenos cristianos, y que no eran “facinerosos”, ni 26  Su nombre consta así en los documentos en los que se solicitan informes sobre su persona, a fin de otorgarle la carta de naturaleza como español, pasando luego a llamarse Julián Ferrufino. AGS, Cámara de Castilla, leg. 565, f.63, Guadalupe, 17 de marzo de 1583 y L. de C. leg. 327, f.279, San Lorenzo, 21 de junio de 1583. En este estudio será utilizado su nombre de origen para distinguirlo de su hijo, Julio César Firrufino. 27  BARRIOS GUTIÉRREZ, Juan: “La enseñanza de la artillería en España, hasta el Colegio de Segovia”, en Revista de Historia Militar, año XI, nº 18. Servicio Histórico Militar, Madrid, 1965, pág. 124. 28  AGS, GA, leg. 351, f. 284. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2014, pp. 13-72. ISSN: 0482-5748


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