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MEMORIAL CABALLERIA 71

53 COLABORACIONES tanto difícil ya que la normativa vigente ya había aprobado las especialidades, y no se podía crear ninguna nueva, por lo que hubo que tener mucho cuidado a la hora de redactarla. Por otra parte el Ejército Profesional ya estaba implantado y en ningún puesto en plantilla figuraba esta posibilidad. Pero al menos se plantearon dos cuestiones importantes. Una el devolver las Bandas a las Unidades y otra dar a los Jefes de Unidad la potestad para poder crearlas y disponer de sus órganos para su control. Es decir, los componentes de las bandas habrían de salir de los puestos tácticos de las unidades. No es fácil para los mandos de unidad subordinada al Regimiento aceptar que determinado componente de la misma, que además es un especialista en su tarea (conductor, servidor de armas, operador de radio, etc.), ceda parte de su tiempo para tener esta formación. Sin embargo es justo reconocer, al menos en la experiencia que he vivido, que todos fueron generosos. Y más aún, diez años después se puede observar que muchas unidades, hoy tipo Brigada y Regimiento, han conseguido recuperar gran parte de lo que durante un tiempo estuvo institucionalmente «desamparado», ya sean de cornetas o clarines y tambores, o ya sean «fanfarrias » incluyendo algún instrumento propio de las Músicas. LOS TOQUES. LAS MARCHAS Pero aunque en general las Bandas de Guerra vuelven a tener la importancia institucional en el Ejército de Tierra, el nuevo Ejército y su nueva Ordenanza hacen que dejen de tener contenido muchas tradiciones. Más todavía en cuanto a las Bandas de Caballería se refiere. Por una parte están los actos militares, en su mayoría a pie y en muchos de ellos con la presencia de una Música Militar. Por otra, el nuevo funcionamiento de la vida diaria no se parece en nada al vivido hasta el siglo XXI. Difícil tarea para las Bandas de Clarines. ¿Soluciones? Las hay. Y seguramente variadas. Me permito apuntar algunas para consideración de los órganos competentes. La primera de ellas es mantener el clarín en las Bandas de Caballería. Indudablemente y aceptando que nuestras formaciones son pie a tierra hay que aceptar la corneta, el clarín y el tambor. ¿Clarines y cornetas pueden ser instrumentos para un mismo instrumentista? La experiencia dice que sí, lo que hace que no haya que duplicar a sus componentes. ¿Qué toques han de ser específicamente de clarines en una formación pie a tierra? Según mi opinión al menos dos y quizá tres, dependiendo de si hay Música o no. No se puede perder el toque de Escuadrón ni el de Regimiento. Son compatibles además con el tradicional toque de batallón y llamada para entrar en formación. La Revista de la Autoridad debiera hacerse con un Punto de Marcha tal cual siempre se hizo, y todavía más si la formación es de un Escuadrón de Honores. Si la formación es mayor y hay Música habría que valorarlo. En cuanto al Toque de Oración, debería realizarse con clarines si en el acto no hay Música. En cambio en la entrada del Estandarte, para evitar confusiones entre los asistentes, en mi opinión habría que ir al tradicional toque de cornetas y tambores con o sin Música presente. ¿Qué ocurriría con los Toques de Ordenanza de la vida diaria? Una de las características de las unidades de Caballería era los toques de Diana y de Retreta, que siempre se realizaban con la Banda completa en lugar del Trompeta de Guardia. En las actividades de hoy día no hay nadie a quien levantar y nadie a quien pasar lista antes de dormir. No hay muchas opciones; o se suprimen o se trasladan. Mi opinión personal es que no habría que suprimirlos y que debiera seguir haciéndose con la Banda al completo. Hoy día (no sé si en todos), la tradición es formar la unidad poco antes de izar Bandera. Nada impediría dar el toque de Diana diez minutos antes. Más complicado sería la Retreta que podría significar el fin de actividades. Casi ningún día militar acaba igual por diferentes circunstancias. Bien podría ser tras la última formación oficial de la semana, que en ocasiones acaba con un acto militar. Nos quedarían por tratar las Marchas y Valses. Hay muchas e incluso desconocemos sus nombres. Este ya sería un tema a tratar incluso recibiendo el asesoramiento de quien tenga la sabiduría para ello. CONCLUSIÓN Vaya por delante que la prioridad de nuestros esfuerzos ha de ir en alcanzar la máxima preparación y eficacia en la operatividad de nuestras


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