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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

52 JOSÉ CEPEDA GÓMEZ permanente12. Una institución clave del estado, cuyos mandos, nombrados por el rey, comandante supremo de los ejércitos, dedicarán toda su vida a la profesión militar. Serán funcionarios al servicio de la Corona, del Estado. Se profesionaliza el servicio de las armas. Un ejército necesita dotarse de unos valores ético-profesionales y de re-gular las obligaciones de sus componentes. Por ello, también en la Ordenan-za de 1702 se recogen disposiciones acerca de la disciplina, la deserción, los castigos, etc. Pero también se regula la relación jurídica del uniformado con la Ley: el fuero militar. En la Ordenanza de Flandes de 1701 se estableció el «Consejo de Guerra Ordinario en los cuerpos», y se establecían las normas que debían seguir los tribunales militares. También se abordó en esos años la necesaria renovación del armamento de los soldados. El más importante, la substitución del mosquete, arcabuz y pica por el fusil con bayoneta. Pero quizás una de las más llamativas de entre las muchas transforma-ciones militares de estos años iniciales del siglo XVIII viene definida por el fin de una mítica unidad militar española: el tercio. Y es que, durante los años de la guerra de Sucesión se produjo el tránsito del tercio al regimiento (aunque cabe recordar que en 1701 aún se crearon algunos tercios)13. No era fácil acabar con doscientos años de historia. Y Felipe V y sus ase-sores debieron esmerarse en esa tarea. En las Ordenanzas de 1704 se puso fin a los tercios y se creó el regimiento como la unidad básica de los ejércitos españoles. Al principio se componían de un solo batallón, pero en 1709 se aumentó a dos por regimiento. Y, desde 1707, los regimientos recibieron nombres fijos (en su mayoría, topónimos). Desde el punto de vista táctico, aparecen las brigadas. También será en esos años cuando aparezca en el vocabulario militar español toda una serie de términos nuevos: capitán general, teniente gene-ral, mariscal de campo, brigadier, coronel, teniente coronel, comandante, sargento mayor, capitán, teniente y subteniente. Nacen, asimismo, en esos años una serie de instituciones y figuras polí-tico- administrativas de enorme importancia para la Monarquía y sus ejérci-tos. De enorme trascendencia en la historia de España, desde entonces hasta hace un cuarto de siglo, serán las capitanías generales. En 1701 aparecen 12  Es necesario recomendar en este punto la lectura de los trabajos del Dr. Enrique Martínez Ruiz, uno de los más grandes conocedores de la historia militar de la España moderna, espe-cialmente los que ha dedicado a Los soldados del rey, Madrid, Actas, 2008, y Las Guardas de Castilla. Primer Ejército Permanente español, Madrid, Sílex, 2012. 13  Vid. Cristina BORREGUERO BELTRÁN: «De la erosión a la extinción de los Tercios espa-ñoles », págs. 445-484, del vol. I. de Guerra y Sociedad en la Monarquía Hispánica Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 39-54. ISSN: 0482-5748


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